Tenemos un Método

Y LO APLICAMOS EN BASE A NUESTRA EXPERIENCIA

La pregunta básica, que da inicio a cualquier discusión Socrática en la búsqueda de la verdad es una tan sencilla como: ¿Qué es?; es decir, tratar de definir algo a través de una serie de preguntas, e ir desde lo más concreto a lo más universal a través de la inducción.

Este método es conocido como “Mayéutica”

Es la base de una de las técnicas más arraigadas en algunos métodos de intervención de adicciones, que consiste en el cuestionamiento personal y se le conoce como confrontación.

¿Y qué tiene que ver con las adicciones?

Confrontar es situar a la persona que busca soluciones (cliente o paciente) frente a la persona que se supone experta en la relación de ayuda (terapeuta).

Esta relación dual se traspasa en las Comunidades Terapéuticas pudiéndose producir dicha confrontación entre cualquier integrante de la Comunidad.

Propiciamos un cambio de comportamiento para generar cambios en las actitudes

 Aplicamos el principio de honestidad “radical” que es necesario para que una persona con problemas de adicciones lo supere e instaure un modelo de vida mejor al que tenía en el momento de comenzar el proceso de deshabituación y rehabilitación.

Si entendemos la confrontación en su sentido más literal, poner cara a cara a dos personas, podemos pensar en que ambas sean la persona con el problema y la persona que le ayuda, pero se puede ir más allá.

Realmente se trataría de que la persona se pusiese delante de sí misma

Estar cara cara con su yo y el mismo tratase de analizar qué está sucediendo, el porqué de lo que está sucediendo y las consecuencias de lo que sucede; como esto inicialmente resulta difícil, la colaboración de quienes le rodean resulta esencial.

Te ayudamos a reforzar este comportamiento

Desde esta perspectiva podríamos establecer tres niveles o fases en el proceso de confrontación que ayudarían a la persona a mantenerse en el cambio tan importante para la superación de un trastorno adictivo:

1º Preguntar a la persona para que caiga en la cuenta de lo sucedido.

2º Una vez que la persona se ha dado cuenta, preguntar por la causa raíz de dicha situación, por las creencias y actitudes que subyacen a la misma.

3º Fomentar el cambio mediante un refuerzo de lo que se hace bien, o la modificación de lo que se hace mal, según sea el caso.

De este modo se reforzaría ese comportamiento adaptativo y la persona saldría animada y satisfecha de la confrontación.

Por lo tanto, se consigue desde un clima de respeto, aceptación incondicional de la otra persona, y sabiendo que el cambio es un “proceso”, que precisa de tiempo y constancia.

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